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El Misterio del Triángulo de las Bermudas


El Triángulo de las Bermudas es una amplia zona del océano entre Florida, Puerto Rico y las islas Bermudas. Durante los últimos siglos se ha dicho que decenas de barcos y aviones han desaparecido allí en circunstancias misteriosas, ganándose el apodo de "El triángulo del diablo". ¿Qué hay de cierto en todas estas historias?

La mala reputación del Triángulo de las Bermudas comenzó con Cristóbal Colón. Según sus anotaciones, el 8 de Octubre de 1492 Colón echó un vistazo a su brújula y se dio cuenta que esta mostraba lecturas extrañas. Al principio no alertó a su tripulación: tener una brújula que no indicaba bien el norte magnético podría haber hecho que cundiera el pánico entre una tripulación que ya se encontraba al límite. Fue una sabia decisión, teniendo en cuenta que solo tres días después, tras avistar Colón solo una luz extraña, la tripulación amenazó con regresar a España.

Las misteriosas desapariciones en la zona llegaron al centro de la atención pública alrededor de 1950. Inicialmente se contemplaba el nombre de Triángulo de Miami, pero la ciudad estadounidense protestó, preocupada por un posible impacto sobre el turismo. La variante Triángulo de Puerto Rico le siguió, pero provocó una oposición semejante.

Debido a los rumores sobre la presencia de fuerzas malignas, la mayor isla del archipiélago tiene el nombre de isla de los Diablos, que también se aplicaba a la zona entera.




Larry Kusche fue un bibliotecario que, tras realizar una amplia investigación en la década de los 70 del siglo XX, llegó a la conclusión de que muchas de las afirmaciones sobre el Triángulo de las Bermudas eran exageradas. Comprobó que de hecho la cantidad de desapariciones en el Triángulo no era mucho más elevada que las estadísticas que registra cualquier otra zona oceánica habitualmente recorrida. Un informe emitido en 2013 por el Fondo Mundial para la Naturaleza no incluyó en el Triángulo en la lista de las 10 zonas más peligrosas para la navegación. Aun así, las leyendas e historias llevan tanto tiempo circulando que es poco probable que desaparezcan pronto, pese a estos hechos.




Aunque el Triángulo recibió su nombre hace poco más de 60 años, se tiene conocimiento sobre desapariciones de barcos mucho antes. En total, más de 1.000 barcos se desvanecieron en la zona en los últimos 500 años.

Una de las teorías escépticas respecto a la presencia de fuerzas sobrenaturales, adjudica las desapariciones a simples errores humanos. Sus adeptos aseguran que esta zona representa un amplio espacio de cielo y océano con islotes parecidos que facilitan que los navegantes se pierdan. Por supuesto, esto podría explicar una pequeña cantidad de las desapariciones pero, pese a que todavía no existía el GPS, es difícil imaginar que un número tan elevado de experimentados navegantes se perdieran en ese lugar por esa razón.




Según un estudio realizado por científicos estadounidenses, los casos de enigmáticas desapariciones se deben a las fuertes acumulaciones de hidratos de metano en el fondo marino. El fondo en este lugar es un gran silo volcánico que constantemente produce burbujas enormes que crecen aún más a medida que se aproximan a la superficie. Los gases expulsados a través de esas burbujas crean tales condiciones ambientales que hacen que las naves pierdan la capacidad de mantenerse a flote. Hay hipótesis de que el metano ascendente podría hacer pararse a los motores de aviones e incluso causar incendios.

El piloto Bruce Gernon y su padre afirman que estaban sobrevolando el Triángulo en 1970, cuando una nube se convirtió en un túnel por el que entraron. Al salir se vieron envueltos por una niebla eléctrica blanca, la aguja de su compás empezó a girar de forma alocada y los instrumentos comenzaron a soltar chispas. Lo más increíble es que aseguran que viajaron en el tiempo.

Una de las teorías más disparatadas es que debajo de las aguas del Triángulo se ubica la isla mítica de Atlántida. Esta historia se remonta a 1970, cuando un buzo dijo haber visto una estructura piramidal en la zona. Otros mencionan el Camino de Bimini: extrañas formaciones rocosas sumergidas en las aguas de las Bahamas. Expertos geólogos ya se han encargado de aclarar que son de origen natural.

Ha habido avistamientos de extrañas luces en el área, fomentando teorías sobre la presencia de ovnis e incluso hipótesis sobre la ubicación en este lugar de una base de ovnis bajo el agua o un posible portal interdimensional o interplanetario.

Una de las desapariciones más famosas en el Triángulo es la del navío estadounidense USS Cyclops, que partió desde Barbados en 1918 con 309 personas a bordo. En 1945, cinco aviones navales con un total de 14 tripulantes desaparecieron cuando sobrevolaban el Triángulo.

Resuelto el misterio del Triángulo de las Bermudas?

Dos científicos australianos acaban de dar al mundo la solución del inquietante enigma que azota al imaginario colectivo desde los años 60. Grandes desapariciones de barcos enteros sin dejar rastro, aviones que dejan de transmitir para siempre, personas que no han vuelto a ser vistas nunca más. Todo un mundo de misteriosas volatilizaciones que ha generado numerosa literatura sensacionalista tratando de llevar estos sucesos al terreno de lo sobrenatural. Sin embargo, la ciencia, lenta pero implacablemente, ha llegado a la resolución del misterio y golpea las ilusiones de todos aquellos que gustan de los mitos, explicando la realidad de estas desapariciones desde un punto de vista racional y físico.

El Triángulo de las Bermudas es conocido por grandes y pequeños. Forma parte de la cultura de la sociedad occidental desde hace muchos años, porque en aquella región han sucedido extrañas desapariciones que nunca han podido ser explicadas científicamente. Barcos enteros se han volatilizado sin dejar rastro, tanto de pasajeros como de combate. Lo mismo con los aviones, cuyas comunicaciones se cortan de modo abrupto y nunca más se vuelve saber nada de ellos. Igualmente han caído aeronaves comerciales como cazas de guerra, sin distinción. Esta casuística sin explicar ha elevado esta zona a la categoría de leyenda, cosa que han aprovechado muchos para hablar de extraterrestres, anomalías temporales o fuerzas espectrales que afirman son las que han provocado todas estas desapariciones.

Sin embargo, dos científicos australianos aseguran haber resuelto definitivamente el misterio del Triángulo de las Bermudas, que por cierto, no era único en el mundo. Ivan Sanderson ya había identificado varias zonas de similares características donde ocurrían fenómenos extraños aparejados a grandes desapariciones. Estas zonas se ubicaban en un área (más como círculos que como triángulos) del Mar de Japón y otra en el Mar del Norte.

Estos expertos en el fondo marino achacan las desapariciones a la existencia de grandes bolsas de hidratos de metano. Constatan la presencia de antiguos sitios donde se han producido erupciones que generan enormes burbujas de metano que crecen de forma geométrica a medida que ganan altura. Cuando la macro-burbuja llega hasta la superficie hace que cualquier barco que pase por encima pierda completamente sus propiedades de flotabilidad, haciendo que la nave se hunda de pronto y sin dar la posibilidad a sus pasajeros de escapar del desastre. Se trata de una simple cuestión de diferencia de densidades.

Si la burbuja es lo suficientemente grande y posee una densidad suficientemente alta, alcanza también el espacio aéreo para atrapar en vuelo a los aviones que cruzan por su esfera de influencia, provocando igualmente la inmediata precipitación del aparato al fondo del mar, sin posibilidad de predecirlas. Las aeronaves víctimas de estas burbujas asesinas pierden los motores o se les incendian y caen en picado para desaparecer sin dejar rastro ni pista alguna que nos permita deducir que ha sucedido con ellos. El profesor Joseph Monaghan ha investigado la hipótesis con David May, de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia) y han puesto a trabajar un avanzado sistema de ordenadores para comprobar su teoría.

El programa, basado en los principios científicos de la dinámica de fluidos, reprodujo todas las variables, entre ellas la velocidad de una burbuja gigante de metano, su presión y la densidad del gas y el agua circundante. Los resultados impresionaron por su capacidad de explicar el fenómeno. Además, la presencia de metano inflamable explicaría también los testimonios de mucha gente que asegura haber visto explosiones o fuentes de luz en la superficie y el fondo del mar que comprende esa región. Todo cuadra a la perfección. La evidencia de este descubrimiento ha sido publicada en un artículo del American Journal of Physics.

Fuente: Recopilacion OMOD.




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